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Posts Tagged ‘ritmo’

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Una de las frases impuestas por la era liberal fue : “El tiempo es oro”.
Para crecer económicamente sin límites había que trabajar a destajo. Para lo cual había que correr de un lado al otro a un ritmo frenético.
Por ejemplo en EE UU, ya existe la ‘misa drive-through’, que consiste en una especie de funeral exprés en el que se coloca el ataúd a la entrada de la iglesia para que la gente pase en sus coches y desde allí le tire una flor, se despida del difunto y vuelva a sus quehaceres, todo esto sin perder demasiado tiempo.
Es un ejemplo extremo, pero que nos permite darnos cuenta de hasta dónde hemos llegado en materia de ahorrar tiempo.
Sin embargo, si nos atrevemos a bajarnos del enloquecido carrousel de la sociedad de consumo y a cambiar de estilo de vida, veremos que existen formas de existencia alternativas mucho más amables con nosotros y con el planeta.
Cada día gana más adeptos la teoría de la ‘Simplicidad Voluntaria’, que consiste en trabajar menos, ganar menos y gastar menos, pero teniendo una mayor calidad de vida.
Y ha nacido el ‘Movimiento Slow’, que ya sabemos que significa ‘despacio’ en inglés, de la mano de un libro que se ha traducido a 25 idiomas.
Se llama ‘Elogio de la lentitud’ y ha sido escrito por Carl Honoré, el gurú anti-prisa.
Honoré denuncia que vivimos en la ‘cultura de la prisa’, en la que buscamos hacer cada vez más cosas en cada vez menos tiempo.
Que hemos desarrollado una relación neurótica con el tiempo, llegando a verlo como a un enemigo al que hay que conquistar y exprimir al máximo.
También afirma que la lentitud no es pereza y que ‘lento’ no es sinónimo de perezoso, lerdo, tonto o fracasado.
La prisa, según él, ha contaminado todas las esferas de nuestras vidas, como un virus: comemos de prisa, educamos de prisa a nuestros hijos, tenemos prisa a la hora del sexo o de estar con los amigos…
La tónica Slow se puede aplicar en cualquier sitio y ocasión: comer comida ‘Slow’, saboreándola más y cocinándola artesanalmente; conformar ciudades ‘Slow’, donde todo transcurra a un ritmo más humano; tener momentos de ocio ‘Slow’, con menos televisión y más lectura, más meditación o buena música, etc, etc.
En lo posible, olvidarse del reloj y vivir a nuestro propio ritmo.
En definitiva, se trata de huir de la locura de las inútiles prisas y de la adicción a la propia adrenalina, para sumergirse en el lago de la serenidad y la quietud.

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