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Posts Tagged ‘refugios’


En pocas semanas habrá llegado el verano. Y con él las vacaciones. Desgraciadamente, y a pesar de los ruegos de las sociedades protectoras de animales, este año volveremos a ver numerosos perros y gatos abandonados por sus amos. Vagando lastimosamente por las carreteras hasta morir atropellados o refugiándose en algún descampado para perecer de hambre.
Hay familias que regalan un cachorrito a sus hijos por Navidad, como juguete vivo, y seis meses después, ya cansadas de sus travesuras y no sabiendo dónde dejarlos cuando parten de vacaciones, optan por abandonarlos en una cuneta.
La falta de sensibilidad hacia los animales no se detiene ahí.
En España cada año mueren cerca de 650.000 animales utilizados en crueles experimentos. Se les introduce en los ojos productos cosméticos para ver qué efecto producen. Se les aplican líquidos de limpieza abrasivos sobre la piel afeitada. Se les implanta una segunda cabeza. Se les introducen electrodos en el cerebro.
La industria peletera, por su parte, mata despiadadamente a bebés focas apaleándolos y despelleja a los visones y chinchillas en los criaderos cuando están todavía vivos (puedo dar fe, porque ví un vídeo que circulaba por Internet).
Durante las fiestas populares se tortura a los toros de lidia y a los caballos de los rejoneadores, que suelen morir despanzurrados. Hay pueblos donde se tiran cabras desde lo alto de los campanarios y otros en los que se enloquece a vaquillas encendiéndoles antorchas en los cuernos…
Los informativos nos ofrecen, con frecuencia, tristes imágenes de los perros galgos a los que se ahorca colgándolos de los árboles, porque ya no sirven para cazar…
Y ya casi ni quiero entrar en el tema de las condiciones penosas en que viven y mueren los pollos, cerdos, corderos y vacas destinados al consumo humano.
Estas atrocidades ocurren todos los días. Tanto, que estamos casi acostumbrados a verlas. O, tal vez, preferimos mirar para otro lado.
No hace falta ser un amante de los animales para indignarse. Se trata de la más elemental cuestión de justicia y de compasión hacia todos los seres vivos.
Hombres y bestias formamos parte del entretejido de la vida en el planeta.
Los humanos, que estamos un paso más allá en la escala de la evolución de las especies y que estamos dotados de raciocinio, tenemos la obligación moral de proteger a los animales de cualquier sufrimiento inútil.
Reconociéndolo así, el más admirable de todos los santos cristianos, San Francisco de Asís, que los veneraba, llegó a predicar a las avecillas del campo y hasta a pacificar a un lobo feroz, dirigiéndose a él, en términos amables, como “hermano lobo”.
Hace ya 31 años, el 23 de septiembre de 1977, se aprobó en Londres la Declaración Universal de los Derechos del Animal, que fue posteriormente ratificada por la UNESCO y la ONU. Ya va siendo hora de que la pongamos en práctica.
Dice en su comienzo: “Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia”. Y también: “Todo animal tiene derecho al respeto”.
Ya que los animales no tienen voz, nosotros, sus hermanos mayores, debemos alzarla por ellos y plantarnos ante la crueldad.
Jesús dijo una vez: “En verdad, en verdad os digo, que lo que hiciérais a uno de mis hermanos pequeños, a mí me lo hiciéreis”.
Me gusta pensar que se refería a nuestros hermanos los animales.

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