Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘niños’

Wascham

Wascham

Una pequeña víctima de la guerra de Siria, Wascham, de 3 años, murió poco después de tomarse esta foto en el hospital donde los médicos trataban de curarle las heridas.
Mientras agonizaba les dijo a los adultos que le rodeaban: “Cuando muera, le contaré a Dios todo lo que ustedes han hecho …”
Por supuesto, los médicos no eran responsables de tamaña barbarie. Pero ¿quién lo es? ¿Acaso somos los demás tan inocentes como creemos?
Según Unicef, unos 15 millones de niños en todo el mundo se han visto atrapados en conflictos bélicos durante 2014. Cada año, las guerras matan en el mundo aproximadamente a unas 250.000 personas. Millones se ven obligadas a abandonar sus hogares y convertirse en refugiadas en otros países.
La guerra se ceba especialmente en las mujeres y las niñas, que si bien no son las que más mueren en combate, sufren en cambio hambre y violaciones o se ven obligadas a contraer matrimonios forzados para sobrevivir o para alimentar a la familia.
Sin armas no habría guerras… ¿Quién las proporciona?
La industria armamentística, un negocio global que mueve alrededor de 1,5 billones de dólares al año en todo el mundo.
Los seis exportadores de armas más importantes son, llamativamente, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos de América, Rusia, China, Francia y Reino Unido, aunque otros grandes comerciantes son también Alemania, Israel, Italia, Suecia, Sudáfrica, España, Bélgica y Ucrania.
¿Quién las compra? Pakistán, China, Emiratos Árabes y Arabia Saudita, entre otros.
¿Dónde se utilizan? En las guerras recientes de Ucrania, Irak, Gaza, Siria y Libia, así como en otras que vienen de lejos como las de Afganistán, Somalia, Mali, Sudán del Sur y República Centroafricana.
O sea que, en líneas generales, los países más desarrollados producen armas, que son compradas por países emergentes, para ser utilizadas en países subdesarrollados…
La pregunta obvia que la gente se hace es ¿por qué, si se sabe de lo nefasto y brutal de las guerras, se sigue fabricando y vendiendo armas? ¿Acaso no ha habido ya demasiado dolor?
Según Jordi Calvo Rufanges, catedrático de la Unesco, las amenazas a la seguridad (reales o ficticias) sirven a los gobiernos para justificar el gasto público militar y la fabricación de armas, así como su comercio y financiación.
Es así como somos los contribuyentes quienes dedicamos un porcentaje de nuestros ingresos a su mantenimiento. En el caso de España, el 4% de los Presupuestos Generales del Estado, que en 2014 fue de unos 16.500 millones de euros. También se destinan otros 23.000 millones de euros en forma de crédito para la industria militar.
Que, por supuesto, no le bastan. El resto lo ponen los bancos privados…. con nuestros ahorros.
Algunas de las organizaciones pacifistas más importantes de España ( la Asociación Española de Investigación para la Paz (AIPAZ), el Centre d’Estudis per la Pau J.M.Delàs, Justícia i Pau ó la Càtedra UNESCO sobre Pau i Drets Humans, entre ellas) han denominado “Banca Armada” a los bancos que colaboran con el complejo militar industrial.
Estos son, en orden de importancia:

1. BBVA (3.626.568.802 €)
2. Santander (1.723.751.052 €)
3. Bankia (392.516.426 €)
4. Banca March (177.415.618 €)
5. Liberbank (92.764.436 €)
6. Caixabank (37.447.993 €)
7. Catalunya Caixa (ahora BBVA) (31.960.000 €)
8. Banco Sabadell (25.503.453 €)
9. Banco Popular-Pastor (21.883.030 €)
10. Ibercaja-Caja 3 (20.755.411 €)

Unos 7.000 millones de euros les fueron otorgados a la industria militar en plena crisis, cuando el crédito a las familias y las pymes estaba prácticamente congelado. Cifra que alcanza alturas vertiginosas, unos 113.000 millones de euros, si se suma a la banca extranjera en España: BNP, Deutsche Bank, Citibank, Barclays Bank, ING, Bankinter o aseguradoras como Allianz, AXA o AIG.
Lo que significa que no sólo con nuestros impuestos sino también con nuestros ahorros los españoles financiamos, sin quererlo, la industria militar.
Dado que el índice de endeudamiento medio de ésta suele llegar al 73 %, sin ayuda de los bancos privados las fábricas de armas no podrían mantenerse.
Sin financiación, las empresas de armamento en el estado español sólo alcanzarían a la cuarta parte de su producción.

Lo que, extrapolado a nivel mundial, significa que, sin dinero privado, habría cuatro veces menos armas en todo el planeta. Cuatro veces menos guerras, cuatro veces menos sufrimiento humano…

Pero el dinero no tiene corazón. Mientras fabricar armas sea un buen negocio siempre habrá banqueros dispuestos a respaldarlo.

Afortunadamente, la gente de buena voluntad se está organizando para erradicar este monstruo milenario, la guerra.

Desde la web Bancaarmada.org se están lanzando campañas para que sus clientes presionen a estas entidades financieras, especialmente al Grupo BBVA y Banco Santander, para que cancelen sus inversiones en empresas de armamento y para que opten por prácticas más éticas.
Otra iniciativa muy importante ha sido la aprobación, el 2 de abril de 2013, del Tratado sobre el Comercio de Armas por parte de casi todos los países miembros de la ONU, con tan sólo los votos en contra de Irán, Siria y Corea del Norte.
Este Tratado prohíbe a los Estados transferir armas convencionales a otros países si saben que van a ser utilizadas para cometer genocidios, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra o facilitar su comisión.
Entrará en vigor dentro de pocos días, el 25 de diciembre de 2014 y se cree que será una medida decisiva para detener las atrocidades sin medida cometidas hasta ahora.
Tal vez entonces, y sólo entonces, el pequeño Wascham pueda descansar en paz…

Anuncios

Read Full Post »

Alejandro, solo en la frontera

Alejandro, solo en la frontera

La fotografía de Alejandro dio la vuelta al mundo.
Tomada por la reportera Jennifer Whitney en una zona fronteriza de Texas y publicada en el New York Times, en ella se ve al pequeño de 8 años que acaba de llegar a la frontera entre México y EE UU, en el momento en que un agente de la patrulla de la frontera verifica el único documento que trae: su certificado de nacimiento.
Alejandro, como miles de otros menores centroamericanos, ha emigrado solo y después de pasarse tres semanas viajando desde Honduras, su país natal, acaba de llegar a su meta: los Estados Unidos. Su imagen, que luego se volvió viral en Internet, documenta el drama incesante de la emigración infantil hacia EE UU.
Siempre hubo niños emigrantes que dejaban a sus familias detrás para buscar un futuro mejor. Durante los siglos XIX y XX muchos galleguitos de 13 años arribaban al puerto de Buenos Aires para “hacerse las Américas”, apretando un atado de ropas entre las manos y con una mirada desolada en los ojos. Pero eran casos puntuales. Jamás se habían visto tantas oleadas de un éxodo infantil masivo como las que se están produciendo desde hace tres años de Honduras, El Salvador y Guatemala hacia Estados Unidos.
En estos momentos hay casi 50.000 menores en los centros de detención estadounidenses, diseñados para atender a 8.000. A diferencia de los niños indocumentados solos de origen mexicano, Estados Unidos no puede devolverlos de inmediato, por lo que tienen que ser tomados bajo custodia de las autoridades federales. Son verdaderas “patatas calientes” que queman en las manos de los países de acogida, de tránsito y de origen, patatas que nadie quiere recoger y que están causando, en palabras del propio presidente Barack Obama, una crisis humanitaria incalculable.
¿Cómo llegan? En camiones, haciendo autoestop en la carretera, en tren o a pie. Para atravesar la frontera entre México y EE UU se suben a los techos de un tren de mercancías apodado “La Bestia” por sus innumerables accidentes mortales. Comen lo que les dan o lo que encuentran o lo que roban, beben el agua de los bebederos de las vacas y duermen envueltos en sus harapos al raso, bajo un árbol.
Muchos son captados por mafiosos, los “Coyotes”, que prometen llevarlos al otro lado y que, muchas veces, después de haberles quitado todo su dinero, los esclavizan, los violan, los matan o los venden a proxenetas para su comercio sexual, lo que se acentúa en el caso de las niñas. Son numerosos los testimonios que afirman haberlos visto vagando desorientados por el desierto después de haber sido violados, atormentados por la asfixia y la sed.
¿Qué los lleva a afrontar tantos riesgos? La violencia y la miseria. Casi 13 millones de menores centroamericanos viven inmersos en la pobreza extrema, condenados por un modelo económico inhumano.
En esas condiciones, la vida familiar se desintegra. Los padres (a veces los dos) emigran para enviar dinero a sus familias. Los niños, mal protegidos por sus abuelos, caen en las garras de las maras, terroríficas pandillas que los utilizan para sus fines delictivos. Esas mismas maras suelen condenarlos a muerte cuando las han desobedecido. O, como a Ángel, un salvadoreño que consiguió huir y refugiarse en EE UU, les ordenan matar a otro, en este caso a su hermano pequeño.
El miedo a esas condenas, el deseo de reunirse con sus padres en el paraíso del norte, el anhelo de aventura y una infantil subestimación de los peligros se conjuntan para impulsarlos a un viaje casi suicida para hacer realidad el Sueño Americano.
Cuando se les pregunta por qué se han atrevido a emigrar solos dan respuestas candorosas y estremecedoras: “Si no encuentro a mi papá, tal vez alguna señora norteamericana me adopte y me envíe a la escuela”, “Quiero trabajar para pagarle las medicinas a mi mamá”, “Cuando sea rico mandaré a buscar a mi abuelita”, “No quiero regresar a Honduras, allá matan gente y no se puede jugar”…
Elizabeth Kennedy, profesora de la Universidad Estatal de San Diego y de la Universidad de California, afirma que el miedo y las amenazas de muerte son las principales causas de la emigración infantil hacia Estados Unidos en el último tiempo: “Hice más de 400 entrevistas a niños refugiados y el 60 % me dijo que huían del crimen, las maras y la violencia. Más del 90 % tienen familiares en Estados Unidos”.
Buscando el camino a casa (Which Way Home), el documental de Rebecca Cammisa, ‘Sister Helen’, que expone el tremendo periplo, ha recibido por este motivo numerosos premios internacionales y fue nominado en 2010 al mejor documental por la Academia de Hollywood.
¿Cómo poner fin a este terrible drama? Por ahora no hay soluciones mágicas. Las autoridades estadounidenses están abocadas a evitar que más menores entren en el país de manera inmediata. Los congresistas, a su vez, debaten dos probables soluciones: enviar más dinero a los países de origen o reforzar las fronteras.
Mientras tanto, cada día continúan llegando pequeños féretros blancos de regreso a sus hogares centroamericanos. Es la desoladora vuelta a casa de las víctimas de accidentes de tren, de la extrema deshidratación del desierto, del hambre o del depravado abuso sexual.
O, como Nohemí Álvarez, una ecuatoriana de 12 años, por haberse suicidado en un albergue de Ciudad Juárez después de que la hubieran liberado de un traficante de personas…
Todos sabemos que no se le pueden poner puertas al hambre y a la desesperación.
Así que es preciso que los países ricos reflexionen urgentemente sobre las consecuencias que habrá para ellos si seguimos dentro de este sistema económico global rapaz y caníbal, en un planeta cada día más pequeño.

Read Full Post »

Imagen

La terrible historia de los pequeños Ruth y José, incinerados por su propio padre en una inmensa hoguera, ha estremecido a España entera durante las últimas semanas.

El 15 de septiembre del año pasado, Ruth Ortiz le anunció a su marido, José Bretón, que iba a separarse de él.

Transcurridos 22 días, sus hijos de 6 y 2 años desaparecieron misteriosamente.

Una antropóloga forense dictaminó en esos momentos que los pequeños huesos que se habían encontrado entre las cenizas de la hoguera eran de animales.

Ahora dos distinguidos paleontólogos afirman que, sin lugar a dudas, los huesos son humanos, ya que entre ellos se han hallado algunos trozos de fémur y varios dientes de niño.

Más allá del bochornoso tropiezo de la policía científica de Madrid, con esa increíble equivocación en el primer resultado y con la todavía más increíble ausencia de un segundo examen que lo ratificara, la pregunta que todo el mundo se hace es: ¿cómo pudo un padre planificar y preparar durante semanas la fría ejecución de sus propios pequeños?

Aunque lo sucedido nos encoja el corazón, lo cierto es que la capacidad para el mal existe y todos nosotros la llevamos dentro, en forma del cerebro Triuno.

El Dr Paul MacLean, Director del Laboratorio de Evolución del Cerebro y Comportamiento en el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., ha dicho que, esencialmente, los seres humanos tenemos tres cerebros, que corresponden a diferentes etapas de la historia evolutiva.

El más antiguo y primitivo es el cerebro reptilíneo (o complejo-R), que controla la supervivencia de la especie, la territorialidad y el ejercicio de poder.

Luego vinieron el sistema límbico, que compartimos con los mamíferos y que provee de sentimientos y emociones, y, finalmente, el específicamente humano, el neocórtex, que nos aporta la capacidad para el lenguaje, la visualización, la imaginación, la creatividad y el simbolismo, únicos en los seres humanos.

Un cerebro no reemplazó al otro, todos se conservan intactos en sus formas evolutivas y sus funciones, trabajan juntos, de ahí lo de ‘cerebro Triuno’.

Porque sus partes no se han integrado a veces falla la coordinación y un cerebro predomina sobre el otro. El reptilíneo es, probablemente, el que propició todos los sacrificios humanos rituales, especialmente los de niños inocentes, cuyo ceremonial se remonta a la noche de los tiempos.

En la naturaleza estos asesinatos son habituales, muchos animales matan y se comen a sus propias crías, cuando éstas nacen deformes o si dudan de que sean de su propia progenie.

José Bretón (exmilitar en Bosnia) tiene 39 años, es maniático, ordenado, machista, celoso, narcisista y de una frialdad glacial (reptilínea).  Acomplejado por su baja estatura, su voz aflautada y su fracaso laboral, solía repetir: “Fuera soy un mierda, pero en mi casa mando yo”.

Su mujer, veterinaria, ganaba más de 1.700 € al mes mientras él sólo percibía los 465 € de su subsidio de desempleo, razón por la cual él debía quedarse en casa a cuidar de los niños mientras Ruth salía a trabajar.  Otra razón para el resentimiento…

A Bretón le molestaba si los niños tosían, se ensuciaban o estornudaban, por lo que los abuelos encontraban siempre a los dos pequeños extrañamente cohibidos y silenciosos ante la presencia de su padre.

Seguramente su cerebro reptilíneo percibió el abandono de su mujer con sus dos hijos como una afrenta a su hombría y una invasión de su territorio, por lo que resolvió vengarse.

El lugar elegido para erigir el altar del sacrificio fue su finca de naranjos próxima a la ciudad de Córdoba, “Las Quemadillas”, de siniestro nombre premonitorio.

Es probable que José Bretón planificara hacer desaparecer a los niños a lo Madeleine McCann, tras lo cual, fantasearía, Ruth y él se unirían nuevamente para recorrer el mundo en su busca, como lo hizo el matrimonio inglés…

Javier Urra, psicólogo forense, ve en este caso comportamientos propios del maltratador más violento: “Nos enfrentamos a una persona de una inteligencia media, narcisista y propensa a la exhibición, histriónica y obsesiva. Si se confirma que este hombre ha matado a Ruth y a José quedará claro que su única intención ha sido hacer el mayor daño posible a su esposa”.

Y añade: “Seguro que lo hizo con el convencimiento de que estaba asesinando a los hijos de su esposa. Él había renegado de ambos niños y ya no se consideraba su padre, por lo que el dolor que sentiría sería mínimo”.

El filicidio por venganza conyugal es, desgraciadamente, bastante habitual en los matrimonios desavenidos. Especialmente entre los hombres, aunque también puede darse en alguna mujer, como en el caso de la estranguladora de Santomera.

Generalmente lo cometen en un impulso homicida que suele seguirse por arrebato y ofuscación, aunque no es habitual que sea gélida y minuciosamente planificado durante varias semanas, como en el caso de Bretón, apodado ya  “el Monstruo de Las Quemadillas”.

Hace poco Francisco Blanco, de Gran Ganaria, estrelló su coche delante de la casa de su exmujer mientras le decía por el móvil: “Asómate a la ventana para ver lo que te mereces”. Él y su hijo de 10 años murieron carbonizados… Blanco tenía una orden de alejamiento de su ex, y sin embargo, disponía de permiso para ver al pequeño.

Miguel Hidalgo, de Inca, Mallorca, ahorcó a su hijo de 5 años en el baño y luego se suicidó en el hueco de la escalera. También Emilio C. asfixió al bebé de 5 meses de su pareja el pasado 10 de enero pasado en Valls (Tarragona)…

Sobre este nuevo caso de filicidio vengativo, el de Bretón, el forense Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la violencia de género, especifica: “Muchos homicidios se producen en el momento en que ella se va y él ya no puede controlarla”.

Y agrega: “Un maltratador no puede ser un buen padre. Hay que revisar la ley para impedir que puedan acceder a los hijos quienes tienen antecedentes por malos tratos, para que estos terribles crímenes no vuelvan a producirse”.

Que los legisladores y gobernantes tomen buena nota.

Read Full Post »


La práctica de Bacha Bazi, una forma de pederastia proveniente de la India, prevalece en Afganistán desde la época de la dominación griega hace más de veinte siglos.
Consiste en hacer cantar y bailar a chicos de entre 8 y 19 años años, de una manera muy provocativa, maquillados y vestidos como mujeres, para deleitar a los hombres que los admiran con los ojos encendidos de deseo.
Más tarde, cuando se terminan los bailes, los niños se convierten en esclavos sexuales para sus amos o para el que los alquile.
En una cultura, la afgana, en la que los dos sexos viven estrictamente segregados, en la que las mujeres están cubiertas por espesos burkas y les está prohibido bailar o exhibirse, los niños se han convertido en iconos eróticos y en objetos de deseo.
El Islam odia la homosexualidad, pero tolera la pederastia.
Poseer a uno de estos niños es símbolo de status para los hombres poderosos: gobernantes, altos mandos del ejército, ricos comerciantes y políticos encumbrados, todos ellos casados y con hijos, a veces de la misma edad que sus ‘muchachos’.
Los niños, vendidos por padres pobres o huérfanos recogidos de la calle, son obligados a aprender a cantar y a bailar con provocativos gestos femeninos, al son de las pulseras de campanillas atadas a sus tobillos.
El que se rebela es castigado duramente hasta que se doblega ó apaleado hasta la muerte. Amenazados y maltratados, pronto se resignan a su suerte.
Se los explota en celebraciones y con clientes particulares, ó se les destina para uso privado, como concubinos que deben llamar a su amo respetuosamente ‘mi señor’ y mostrarse agradecidos por su protección.
A los 19 años, cuando se les acentúan los rasgos masculinos y dejan de ser los bellos efebos andróginos de la adolescencia, los retiran de la profesión.
Muchos de ellos se dedican, entonces, a la compra, entrenamiento y disfrute de otros niños, cumpliendo la ley inexorable que establece que la víctima abusada, a manera de compensación, se convierte a su vez en verdugo abusador.
Aunque hace pocos años el Bacha Bazi estaba prohibido por los Talibán, en la actualidad se encuentra en pleno auge.
Los soldados occidentales que ocupan actualmente Afganistán suelen ver, entre atónitos y horrorizados, cómo algún hombre maduro se pasea de la mano de un niño bonito, exhibiéndolo orgullosamente como si fuera su hijo.
Pero no lo es, simplemente se trata de su ‘pequeño amante’, su ‘muchachito’, su ‘chico que danza’…
El Bacha Bazi (“Juego con niños”) es un tema del que no se habla en Afganistán, aunque no es más que la prolongación de otra práctica, en inglés Man-love Thursday (“Amor de hombre del jueves”), que establece que la noche de los jueves, equivalente al sábado por la noche en Occidente, los hombres se entreguen al sexo homosexual, a falta de otro mejor.
Suelen afirmar: “Para hijos, la mujer; para placer, el niño; para éxtasis, la cabra…”
Y comentan que, ya que las mujeres son “sucias” (están contaminadas por su período menstrual), prefieren enamorarse de los niños, que están “limpios”…
Costumbres que, no por muy arraigadas que estén desde hace siglos, dejan de escandalizar a los extranjeros.
El diario Toronto Star relató el año pasado que los soldados canadienses se horrorizaban de ver a los niños pequeños que, obligados por sus padres o sus amos, merodeaban por los cuarteles para ofrecer sus servicios sexuales a los soldados afganos.
El mismo artículo incluía la declaración de un soldado del Canadá que había presenciado, en junio de 2006, una violación anal tan brutal, por parte de un soldado afgano a un niño, que las heridas provocadas habían dejado salir los intestinos al exterior del cuerpo.
En un país en que el Primer Ministro, Hamid Karzai, pertenece a la etnia Pashtun (que adhiere masivamente a estas prácticas y que, por lo tanto, las contempla con indulgencia), poco es lo que puede hacerse para erradicarlas.
Como afirmaba el periodista australiano Patrick Cockburn: “Una razón por la que los campesinos afganos prefieren al anterior régimen talibán es que las actuales fuerzas de seguridad gubernamentales suelen capturar a sus hijos para sodomizarlos”.
A pesar de los indignados reclamos de la ONU y de las enérgicas condenas de los líderes religiosos, que afirman que cualquiera que quebrante de esta manera la ley islámica debe ser apedreado hasta morir, la aberrante práctica, desgraciadamente, va en aumento.
Mientras no puedan mirar el rostro o la figura de una mujer, ni dirigirle la palabra hasta el día de la boda, los hombres afganos deberán seguir recurriendo, enfermizamente, a las imágenes de los niños más bellos para poblar sus fantasías eróticas.

Read Full Post »

ninos-heridos1
Las terribles fotos de niños muertos y heridos en Gaza nos golpean cada día desde las portadas de los periódicos.
Mientras la violencia va en aumento, así como las cifras de víctimas civiles, los gobernantes de todo el mundo prefieren mirar hacia otro lado.
Nadie quiere enemistarse con el poderoso Israel, ni con sus socios prioritarios, Estados Unidos y Gran Bretaña, siempre partidarios de la mano dura.
Desde su blog del diario La Vanguardia, Lluis Foix opina: “No quiero pensar que estos ataques se deban a las elecciones que se celebrarán próximamente en Israel. Ni tampoco que se haya perpetrado esta operación aprovechando un cierto vacío de poder en Washington.”
Aunque, en realidad, ya no importa por qué ni quién atacó primero, si Hamás rompió la tregua o si Israel tenía derecho a defenderse.
Todos nos horrorizamos de la crueldad de la respuesta israelí, ya que no pueden compararse los cohetes de fabricación casera de los palestinos con la mortífera sofisticación de última tecnología de las armas israelíes.
¿Cree alguien, de verdad, que esta tremenda reacción de Israel solucionará el conflicto?
La hoguera del odio arde más incontrolada que nunca y pronto sufriremos en cualquier país occidental la venganza que se está incubando.
Según el diario Times, de Londres, uno de los líderes de Hamás, Mahmoud Zahar, acaba de advertir a Israel que matará a niños judíos en cualquier parte del mundo, en revancha por las numerosas criaturas palestinas muertas en el devastador ataque.
El músico argentino-israelí Daniel Barenboim, famoso director de orquesta y defensor de la paz, quien formó una orquesta conjunta de jóvenes músicos israelíes y palestinos para demostrar que vivir en armonía es posible, se preguntaba hace pocos días, desde las páginas del diario argentino Clarín: “¿Tiene derecho el Gobierno israelí de culpar a todos los palestinos por las acciones de Hamás? Nosotros, los judíos, debemos saber y sentir más agudamente que otras poblaciones lo inaceptable e inhumano de la matanza de civiles inocentes…. Si la muerte de civiles es inevitable -como argumenta el Ejército israelí- ¿Cuál es el propósito del bombardeo? ¿Cuál es -si la hay- la lógica de la violencia y qué espera lograr Israel a través de ella?”
El pasado lunes 5 de enero, mientras Occidente se enternecía con la Cabalgata de los Reyes Magos que desembarcaban cargados de juguetes para los más pequeños, la organización humanitaria Save The Children advertía desde Londres que miles de niños palestinos, principalmente los menores de un año, se encuentran en grave riesgo de morir de frío o de hambre durante las próximas semanas en Gaza, debido a la falta de combustibles y alimentos, así como a la escasez de hospitales.
“La situación ha alcanzado un nivel crítico para los niños”, decía Annie Foster, responsable del equipo de emergencia de Save The Children, “quienes también se exponen a la violencia, al miedo y a la incertidumbre…”
Sobran las palabras.
Que quienes han sido elegidos para dirigir nuestros destinos se apiaden de ellos, antes de que sea demasiado tarde.

Read Full Post »