Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘autoestima’


¿Quién no ha sufrido alguna vez por amor?
Casi todos hemos experimentado el sabor amargo del amor no correspondido, del silencioso amor platónico o del amor lejano, tan románticos y tan frustrantes…
En los cuentos de hadas de nuestra infancia siempre había un príncipe azul que llegaba para rescatar a su princesa y ser felices para siempre.
En su versión moderna, las comedias románticas y los culebrones ofrecen más o menos la misma fórmula de la felicidad, tan edulcorada como irreal.
Si a eso se le agrega la educación sentimental que se le ha dado a la mujer durante siglos, en el sentido de que debe postergar su felicidad y su bienestar para dar preferencia a los de su pareja y sus hijos, el plato de la desdicha está servido.
En el reino animal suelen ser los machos más fuertes y temibles los que logran aparearse con el mayor número de hembras, para que, de esta manera, el proceso de selección natural asegure el nacimiento de cachorros también fuertes y temibles, y que tendrán, por lo tanto, mayores probabilidades de sobrevivir.
Los humanos, todavía, y aunque muy escondido, portamos ese gen. ¿Será por eso que los varones arrogantes y depredadores parecen, a veces, tan irresistiblemente atractivos?
Entre el chico bueno y respetuoso y el ‘chico malo’ insensible, duro y mujeriego suele ser el segundo el que provoca los más intensos estremecimientos femeninos de placer y expectación.
Que se condimentan con una buena dosis de miedo, excitación y vértigo, como cuando una se asoma a un profundo abismo.
Porque el ‘amor de riesgo’ despierta a más de una la tentación de jugar con fuego, como la polilla que adora volar cada vez más cerca de la llama hasta acabar chamuscada.
En ocasiones aparecen fantasías redentoras del tipo: “Yo lo cambiaré, el amor todo lo puede…”
Pero en realidad, ya consumada la conquista, lo que suele comenzar es el mecanismo que este tipo de hombres emplea para aturdir: frío-calor, hoy te quiero, mañana no…
Nada aviva tanto la pasión como la incertidumbre. En estos casos la víctima suele creer que jamás volverá a amar así, con esa intensidad, con tanta desesperación…
Tal vez , si uno opina como Fiódor Dostoievski: “ En nuestro planeta sólo podemos amar sufriendo y a través del dolor. No sabemos amar de otro modo ni conocemos otra clase de amor”.
Pobre Fiódor… Claro que existe otra clase de amor.
Es el amor sereno, confiable, compañero, amigo, pleno de ternura, humor y complicidad, en cuyos ojos uno puede mirarse sin experimentar miedo o angustia. El amor sólido como un pilar de piedra sobre el que es posible levantar estructuras duraderas…
Los primeros psicoanalistas discutieron mucho sobre la obligatoriedad del ‘masoquismo femenino’, que se suponía era parte de la condición de la mujer y que le impedía amar si no era con sufrimiento.
Pero en la primera mitad del siglo XX la psicoanalista Karen Horney aclaró rotundamente: “No existe el masoquismo femenino, que es una consecuencia del sistema recompensa-castigo del patriarcado, un sistema social sexista que obligaba a las mujeres a ser sumisas para sobrevivir”.
En realidad, matiza Horney, la mujer que prefiere al canalla suele tener una personalidad autodestructiva, basada en una baja autoestima.
Como se siente poca cosa, insignificante e insegura, prefiere al hombre dominante, agresivo, arrogante, chulesco, despiadado, ególatra, prepotente y mentiroso, creyendo que la unión con semejante personaje le otorgará mágicamente la confianza en sí misma de la que carece.
Pero el canalla, intuyendo su debilidad, la trata desde lo alto con superioridad y condescendencia, y desde el principio le dicta lo que debe hacer y lo que debe decir.
La somete, la pisotea, la lastima, y en cada paso que da para atropellarla y doblegarla experimenta la triunfante sensación del poder y la dominación.
¿Es eso amar, en ésto consiste ser amado?
No. Nadie nos querrá, y a nadie querremos, si antes no nos queremos a nosotros mismos.
Por eso, toda decisión que se tome en la vida adulta, con respecto a la pareja o cualquier otro aspecto de la vida, debe de partir siempre desde la dignidad, la autoestima y el respeto a uno mismo.
Sólo entonces, y a partir de entonces, estaremos en condiciones de establecer y mantener la relación amorosa saludable, equilibrada, madura, estable, constructiva y satisfactoria que todos nos merecemos.

Anuncios

Read Full Post »

autoestima2
Hubo un tiempo, en los albores de la humanidad, cuando de la sabiduría de la mujer , y de su intuitivo cuidado de la vida, dependía el tejido mismo de la sociedad.
Las mujeres fueron las primeras sacerdotisas que aseguraban mediante ritos la benevolencia de la Diosa e interpretaban su sagrada voluntad.
Llevadas por su instinto de preservar la vida, las mujeres prehistóricas aprendieron a desentrañar los misterios de las hierbas medicinales y eso las convirtió en las primeras sanadoras.
Eran las que ayudaban a venir al mundo a los recién nacidos, las que velaban junto a los agonizantes y las que amortajaban a los muertos.
Las que sabían distinguir entre los frutos silvestres y hongos comestibles y aquellos que eran venenosos.
Las inventoras de las primeras letras, con fines religiosos, y las encargadas de transmitir todos estos conocimientos de madre a hija, a través de las generaciones.
Con el cambio de paradigma que le otorgó el poder a los varones , allì por el año 3.000 a C, sobrevino la desvalorización de lo femenino.
Se consideró a la mujer, a partir de entonces, un ser inferior, subordinado al hombre, carente de razón y hasta de alma, una mero vientre productor de hijos, que tenía el imperativo de embellecerse para ser objeto de deseo.
Aunque desde la Ilustración las mujeres comenzaron su rebelión definitiva contra esta etiqueta, todavía en nuestros días quedan resabios, de los que hay que tomar conciencia.
Las mujeres de hoy deberían preguntarse, por ejemplo, de dónde viene la tiranía de la moda y de los cánones de belleza actuales, que la condenan a la desnutrición y a la eterna inseguridad.
¿Quién dicta los imperativos de adelgazar, o de machacarse en el gimnasio, o de perforarse los lóbulos de las orejas, el labio inferior o el ombligo para ser deseable?
En el siglo XIX los burgueses franceses ordenaban a sus hijas: “Sois belle et tait toi” (Sé bella y cállate).
Y ellas lo aprendieron al pie de la letra.
¿Qué voz susurrante y milenaria les dice constantemente que son demasiado gordas, demasiado bajas, demasiado golosas o demasiado charlatanas?
Se trata de la silenciosa voz de la inferioridad, interiorizada en los abismos del subsconsciente, que después de 50 siglos de desvalorización femenina se ha convertido ya en una sólida convicción, que se evidencia tanto en lo personal como en lo profesional.
Del 14 al 16 de mayo de 2009 se celebró en Santiago de Chile la Cumbre Global de las Mujeres, llamada informalmente “el Davos de las Mujeres”.
La Cumbre reunió a mujeres de negocios, profesionales y líderes gubernamentales, con el objetivo de explorar estrategias y mejores prácticas que permitan acelerar el progreso económico de las mujeres en todo el mundo.
En ella se llegó a varias conclusiones muy importantes, que podrían resumirse en una sola: en palabras de Krista Wallochik , Consejera Delegada de Norman Broadbent España, son las propias inseguridades de la mujer (falta de confianza, miedo al fracaso, excesivo perfeccionismo) las que le impiden avanzar, las que la autolimitan.
Y aconsejan vivamente el perder el miedo a a equivocarse y a cometer errores, que sólo han de verse como oportunidades de aprendizaje.
En suma, perderle el miedo al fracaso.
El futuro liderazgo está en manos de la mujer, sin lugar a dudas.
Pero sólo si tiene fe en sí misma y retoma el sendero de la autoestima, cuyo rumbo perdió en algún recodo del camino.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: