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Archive for 23 diciembre 2010

Marisol Valles García, el día de su nombramiento
Ningún hombre se atrevió, pero ella sí.
En octubre de este año, Marisol Valles García, 20 años, estudiante de criminología, casada y madre de un bebé, aceptó el cargo de Jefa de Seguridad Pública en el municipio de Práxedis, Chihuahua, una de las regiones más violentas de México.
Lo hizo tan sólo una semana después de que fueran asesinados por los narcotraficantes el comisario municipal Rito Grado Serrano y el hijo de éste, Rigoberto Grado Villa, y movida por la razón de que nadie más había querido ocupar ese puesto.
A semejanza de Juana de Arco, la Doncella de Orléans, e imbuída de su mismo espíritu de heroísmo y sacrificio, Marisol ha emprendido su cruzada particular contra el crimen.
Delgada y frágil, ‘Mari’ (como se la conoce) afirma desde su 1,60 m de altura: “Aquí todos tenemos miedo, pero vamos a cambiar ese miedo por seguridad”.
Práxedis se encuentra a cien kilómetros de Ciudad Juárez, la urbe más sangrienta del país, que registra más de 2.600 asesinatos cada año sin que nadie logre averiguar de dónde provienen los disparos.
Todo ésto sucede en la frontera sur del país, un territorio salvaje y sin ley donde los narcos y loscontrabandistas de armas imponen sus reglas. Donde aterrizan a plena luz del día avionetas cargadas con cocaína y donde la policía es tan inexistente, por ineficaz o corrupta, que la población ha decidido aceptar la protección de grupos criminales tan poderosos como Los Zetas.
Las mismas autoridades federales reconocen que, bajo la amenaza de “plata ó plomo” (dinero ó muerte), miles de policías municipales colaboran con los narcotraficantes dejando pasar cargamentos de droga, alertándoles sobre operativos de las fuerzas federales o actuando como sus sicarios.
Se da la paradoja de que justamente Ciudad Juárez ostenta el récord de feminicidio más atroz de la actualidad: 292 mujeres en lo que va del año han sido víctimas de asesinatos en serie de muchachas que, llamativamente, tienen el mismo perfil que la nueva Jefa de Seguridad.
Marisol hará frente a “los malos” (como les ha apodado) con escasos recursos: una patrulla, tres rifles automáticos, una pistola y sólo trece agentes de policías (diez de ellos mujeres) contratados recientemente, ya que en los últimos meses fueron ejecutados quince de los dieciocho agentes de policía de que entonces disponía la fuerza.
Pese a que su predecesor, Jesús Manuel Holguín, murió tiroteado y a que en los últimos tres años todos los que han ocupado su puesto han acabado asesinados, Marisol sigue viviendo sin escolta, tan sólo armada con su valor y con los valores que pretende imponer: respeto, paz, convivencia, solidaridad, honestidad, vida familiar.
Ante los medios declara: “Me arriesgo porque quiero que mi hijo viva en una comunidad diferente a la que hoy tenemos, quiero que la gente no viva ya con miedo, que pueda salir tranquila, como antes”…
Y planifica: “Cada sector estará a cargo de una mujer que convivirá con las familias, con los niños, con los adultos mayores, para ver sus necesidades y plantear los principios y valores, para atender a lo que realmente necesitan y para escucharlos”.
Proyecta, además, la creación de una policía en bicicleta y ha llamado a los padres de familia para que participen en los programas preventivos de vigilancia afuera de los planteles.
Sus compatriotas y vecinos la contemplan con admiración, respeto e incredulidad y se preguntan: ¿Es Marisol temeraria o valiente? ¿Correrá la misma suerte que todos su predecesores, ejecutados por los narcos?
Para contagiar coraje a sus vecinos, la nueva secretaria de Seguridad Pública de Práxedis se ha dejado fotografiar en su mesa de trabajo, a cara descubierta.
Hay quien opina que Marisol, cuya elección ha tenido un gran impacto mediático, es tan sólo un cebo, puesto allí por las autoridades para intentar capturar a alguna figura importante del delito.
Pocas semanas después de su nombramiento, la ‘Coca Nostra’ mexicana lanzó una estremecedora represalia a los operativos antidroga asesinando a las jefas policiales de Chihuahua y Sinaloa, Hermilia García Quiñones y María Dolores Guzmán Ramírez, respectivamente, y colocando en su punto de mira a otras tres designadas hace pocas semanas: Verónica Ríos Ontiveros en El Vergel, Olga Herrera Castillo en Villa Luz y, por supuesto la más joven de todas, Marisol Valles en Práxides.
Las asesinadas, como ‘Mari’, viajaban solas y sin custodia…
Sin embargo Marisol Valles no se arredra.
Idealista y confiada, parapetada en su coraje a modo de escudo y manteniéndose ajena a los temores y las especulaciones, las amenazas y los peligros, prosigue decidida a recorrer su camino hasta el final.

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