Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 29 septiembre 2009

hambre2
Cuando Charles Darwin publicó en 1859 su obra fundamental El origen de las especies, el naturalista inglés marcó, sin lugar a dudas, un antes y un después en el pensamiento científico al inaugurar el evolucionismo que lo ha marcado hasta hoy.
Lo que seguramente Darwin jamás pensó fue que su teoría se vería manipulada y deformada con el fin de justificar atrocidades.
Pocos años más tarde su propio primo, Sir Francis Galton, gestó esa perversa vertiente del evolucionismo llamada Darwinismo Social, que aplicaba las nociones de la selección natural a las razas humanas.
En ella Galton razonaba que las sociedades humanas que buscaban proteger a los desfavorecidos y a los débiles estaban reñidas con la selección natural, que propiciaba la supervivencia de los más aptos.
Así, Sir Francis Galton formuló por primera vez la teoría de la ‘eugenesia’, proponiendo la selección artificial para mejorar la raza humana.
Esta teoría sería aplicada con mucho esmero 60 años después, tanto por el nazismo alemán como por todas las políticas de limpieza étnica y de esterilización de enfermos, pobres y delincuentes en Europa y Estados Unidos.
A fines del siglo XIX el Darwinismo Social le vino como anillo al dedo al naciente neoliberalismo, ya que le permitía justificar sus políticas imperialistas.
En su libro Los holocaustos del fin de la era victoriana Mike Davis cuenta cómo más de 60 millones de personas murieron de hambre durante esa época debido a la desidia de los gobiernos coloniales.
En la India, mientras la hambruna de la década de 1870 causada por una terrible sequía causaba un verdadero genocidio, el virrey Lord Lytton supervisaba una exportación récord a Inglaterra de 6.4 millones de quintales de trigo.
En 1877, también Lord Lytton, conocido por sus extravagancias, encargó “la más colosal y cara comida de la historia del mundo” para más de 10.000 invitados, con el fin de festejar la coronación de la reina Victoria de Inglaterra como Emperatriz de la India.
Los comensales disfrutaron del festín, que duró más de tres días, mientras a las puertas del palacio donde se celebraba el banquete agonizaban multitudes de indios famélicos…
También el colonialismo y la imposición del capitalismo liberal causaron en esa época millones de muertos en China, Brasil, Etiopía, Corea, Vietnam y las Filipinas.
La causa principal se debía a que los imperios obligaban a los campesinos a producir monocultivos de productos para exportar en lugar de otros más diversificados para autoabastecerse, condenándolos así a una muerte segura en caso de catástrofe climática, lo que finalmente sucedió.
Un multimillonario neoliberal, John D. Rockefeller Jr, pontificaba durante la década de 1950: “El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto… La rosa American Beauty sólo puede alcanzar el máximo de su hermosura y el perfume que nos encantan, si sacrificamos otros capullos que crecen en su alrededor. Esto no es una tendencia malsana del mundo de los negocios. Es, meramente, el resultado de una combinación de una ley de la naturaleza con una ley de Dios.”
Durante la década de 1970 el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano ya afirmaba en su libro Las venas abiertas de América Latina que esta región del mundo había sido saqueada sucesivamente por España, Portugal e Inglaterra.
Por esas fechas, justamente, Henry Kissinger afirmaba rotundamente: “Controla el petróleo y controlarás las naciones, controla los alimentos y controlarás a los pueblos”.
Y en su siniestro informe NSSM 200, apodado también ‘Informe Kissinger’, se preguntaba: “¿Debe ser el alimento considerado como un instrumento de poder nacional? Todo tipo de ayuda debe ajustarse a aquellos países que acepten las condiciones de reducir la tasa de natalidad y de buscar la estabilidad política.”
Para agregar terroríficamente: “Los expertos recomiendan que la política norteamericana, tanto interior como exterior, busque como objetivo la eliminación de unos 2.400 millones de seres humanos en los años venideros”.
Sin palabras…
Se teme que dentro de diez años se produzca una hambruna global de proporciones incalculables que puede saldarse no sólo con millones de muertos sino también con migraciones masivas descontroladas y una violencia enloquecida, la de los que no tienen nada que perder.
Las mujeres, que desde el principio de los tiempos hemos sido las madres nutricias del planeta, deberíamos unir nuestros esfuerzos para impedirlo, ahora que todavía estamos a tiempo.

Read Full Post »

muertos2
Nos sonríen desde esas viejas fotografías descoloridas por el tiempo, imágenes que guardamos durante años en un cajón y que un día, porque sí, decidimos enmarcar y ubicar sobre las repisas del dormitorio.
Ahí, entre libros, cajitas, papeles de trámites impostergables, siguen sonriendo.
De vez en cuando, en medio de algún día agotador, mientras pulsamos las teclas de la calculadora haciendo frenéticos cálculos matemáticos o nos ponemos el móvil al oído, alzamos distraídamente los ojos y los vemos.
Sonriendo.
¿Dónde están?
Recordamos con cierta culpa que hace mucho pero muchísimo tiempo que no vamos al cementerio a llevarles flores.
Pero también sabemos que no queremos volver a experimentar la frustrante sensación de vacío e impotencia, de futilidad, de darnos la cabeza contra la pared, que supone el visitar, esgrimiendo un ramo de claveles blancos, la tumba solitaria en la que reposan esos pocos huesos silenciosos.
Después de musitar sin mayor convicción alguna oración aprendida en la infancia, depositamos las flores cuidadosamente.
Esperamos.
Nadie nos agradece, nadie nos responde.
Regresamos lentamente a casa.
¿Sirvieron de algo la visita, la plegaria, los claveles?
Nunca lo sabremos.
A veces, nuestro cerebro, con esa implacable y minuciosa memoria que supera a la más sofisticada de las calculadoras, resucita sensaciones perdidas para siempre.
Un perfume especial, el estallido feliz y sonoro de una carcajada, ciertos pasos leves sobre las baldosas del pasillo cercano, la luz de una mirada significativa.
Sensaciones registradas indeleblemente en cada una de nuestras neuronas y fijadas milagrosamente por el dolor de la pérdida.
Allí están y allí se quedarán, para que las repasemos en los momentos de nostalgia.
¿Dónde están ellos, sin embargo?
Nos gusta creer que están aquí, cerca de nosotros, rondando como encantadores fantasmas, abriendo puertas, soplando la tela leve de las cortinas hasta hacerlas volar, rozando los pétalos de las rosas que languidecen en el florero.
Cada pètalo que cae puede ser un mensaje trunco…
¿Dónde están?
Sopesamos las distintas posibilidades.
El cielo, el infierno, el purgatorio, el limbo, la reencarnación en otro cuerpo, el nirvana budista, el oscuro abismo de la nada, alguna central de energía cósmica errante en el espacio…
O, quizá, simplemente, aquí, en nuestro corazón.

Read Full Post »

5wwc_button2012

Todos sabemos que estamos viviendo un momento crucial en la historia de la humanidad.
Tenemos conciencia también de que el tiempo se acaba.
Si no abandonamos pronto el modelo global de consumismo y lo sustituímos por otro de austeridad y cooperación con los demás seres humanos (así como de armonía con la Naturaleza) nos veremos ante una catástrofe planetaria sin precedentes.
Ya expuse en mi ensayo El Vientre Cósmico que creo firmemente en lo mucho que puede aportar en este tema la energía femenina.
Valores femeninos como la compasión y el cuidado por todo lo que crece, la empatía con los que sufren, el amor incondicional, la aceptación y el anhelo de paz, son necesarios hoy más que nunca, para evitar que el cambio climático convierta la tierra en un desierto y los recursos naturales se contaminen y agoten para siempre
¿Qué podemos hacer las mujeres, cada una desde su humilde puesto en la sociedad?
Primero de todo, agruparnos, para hacer oír nuestra voz.
Nuestro mundo está en peligro, y el de nuestros hijos y nuestros nietos.
Lo segundo es pasar a la acción.
Somos muchas las que pensamos así, y desde Estados Unidos nos llega una propuesta de una mujer talentosa, Jean Shinoda Bolen.
Shinoda, doctora en medicina, analista junguiana, profesora de psiquiatría clínica en la Universidad de California, es también una escritora y conferencista mundialmente conocida, autora de libros exitosos como Las diosas de cada mujer.
En su último ensayo, Mensaje urgente de Mamá: reúne a las mujeres, salva al mundo, dice: “El mensaje urgente de la Madre es una llamada que puede oírse y a la que se puede responder desde cualquier lugar del planeta. Allá donde haya un grupo de mujeres unidas por un sentimiento de sororidad y un interés maternal, el mensaje será recibido.” Y añade: “Las mujeres tienen una sabiduría que ahora es necesaria. Ha llegado el momento de reunir a las mujeres y salvar el mundo”.
Por lo que está recogiendo firmas para pedir a la ONU que auspicie, planee y organice la Quinta Conferencia Mundial de la Mujer dentro de los próximos 5 años.
Ahora que ha comenzado el siglo XXI y debido al estado del mundo en estos momentos es hora de que las mujeres se unan y produzcan un cambio.
Esta conferencia sería la primera desde que Internet ha facilitado la comunicación global, y podría ser la más grande y efectiva reunión de mujeres que jamás se haya visto.
Dice Jean Shinoda, entre otras cosas:
. “Cualquier mujer puede ejercer una influencia allá donde esté. Si formas parte de un círculo que apoya lo que haces, tanto mejor. Cuando las mujeres nos reunimos, lo que espontáneamente hacemos es compartir vivencias: así es como aprendemos y encontramos aliento, aliadas e ideas. Las reuniones más numerosas y más influyentes son las conferencias para mujeres del mundo realizadas bajo los auspicios de las Naciones Unidas.”
. “Éste es un mensaje urgente de la Madre Tierra a sus hijas. Es un llamamiento de la Feminidad Sagrada para que la mujer tome conciencia del principio femenino. Ha llegado la hora de ‘reunir a las mujeres’ , pues sólo con la fuerza que nos da el estar unidas podemos las mujeres proteger con firmeza aquello que amamos. Sólo entonces estarán a salvo los niños y la paz será una posibilidad real.”
. “Por un lado, el destino de la Tierra y de toda la vida que hay en ella está en peligro; por otro, henos aquí: mujeres que hemos gozado de los beneficios de una educación, de unos recursos, de la oportunidad de elegir en cuestiones reproductivas, de viajar, del acceso a Internet, y de una esperanza de vida mayor de lo que las mujeres jamás hayan tenido en la historia de la humanidad.”
. “Mientras las mujeres no intervengan colectivamente en la creación de una cultura de paz que ponga fin a esa violencia que engendra más violencia en la familia, las mujeres y los niños seguirán siendo las principales víctimas”.
Las que creemos, como Jean Shinoda Bolden, que otro mundo es posible, y queramos participar en este gran cambio, podemos obtener más información en: www.5wwc.org
o directamente abrir e imprimir la petición para juntar firmas en: http://www.5wwc.org/downloads/Petitions/Petition-Spanish.pdf
Ha llegado el momento de la acción, inspirado en el “Yes, we can” del Presidente Obama, un hombre que sabe escuchar a su lado femenino, como también lo hace su homólogo José Luis Rodríguez Zapatero.
Otro de estos hombres que no temen apostar por la paz y la concordia, el eclesiástico y político sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz 1984, ha dicho, a propósito de este movimiento: “Los hombres hemos tenido nuestra oportunidad y hemos hecho un auténtico estropicio. Necesitamos que las mujeres nos salven”.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: