
Desde 1930, Catalunya festeja todos los 23 de abril el Día del Libro, que coincide con la celebración de Sant Jordi, patrón de Catalunya, y con la Feria de la Rosa.
La costumbre catalana establece que, ese día, cada caballero regale a su dama una rosa y ésta le retribuya con un libro.
Uno de los paseos más bellos e inolvidables que se le puede ofrecer al viajero que arriba a Barcelona en primavera es caminar por el medio de Rambla Catalunya, de Avenida Diagonal para abajo, un 23 de abril, entre las paradas que ofrecen libros ó rosas mientras algunos conjuntos de música desgranan melodías medievales…
La fecha fue elegida por ser el aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes, maestro de maestros, quién nos dejó un 23 de abril de 1616.
Justamente Cervantes señalaba en su novela El Quijote de la Mancha que Barcelona era ya en el siglo XVI un importante centro editor, de donde provenían los novelones con que se atosigaba el personaje principal.
Todavía hoy, Barcelona es la primera ciudad editora de libros en lengua española.
Por lo tanto no es de extrañar que esa gran fiesta de la literatura se celebre aquí, en esta tierra culta y cosmopolita.
A partir de 1955, la UNESCO declaró al 23 de abril “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”, por considerar al libro el factor más poderoso que hubo durante siglos para la extensión del conocimiento.
Hoy, los amantes de los libros nos preguntamos cómo será su futuro.
El libro digital se está expandiendo rápidamente y ya se puede leer en cualquier ordenador.
También han aparecido los primeros dispositivos especialmente dedicados a la lectura de libros, como el iLiad, el Reader de Sony, el HanLin, el Kindle y el Papyre.
Todavía son demasiado caros para su venta masiva, pero pronto se pondrán al alcance de cualquier bolsillo.
En cualquiera de ellos se pueden almacenar (como en un iPod), cientos de libros, que en el futuro serán miles.
¿Reemplazará al tradicional libro de papel, que tanto placer nos proporciona al permitirnos dar vuelta sus páginas lentamente, acariciándolas?
Como soy una optimista inveterada, creo que no, que no lo reemplazará, sino que los dos formatos coexistirán pacíficamente, cada uno con su público.
Y, lo que es fundamental, no sólo se salvarán de la tala millones de árboles destinados a la fabricación de papel sino que también habrá un acceso universal a la cultura, que estará al alcance de cualquiera.
Así que, bienvenido el libro del futuro.
. El libro del futuro
Abril 22, 2009 por María Eugenia Eyras
